30 Mar AÑO JUBILAR FRANCISCANO – ESPIRITUALIDAD Y VIDA
Posted at 22:53h
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¡Oh, alto y glorioso Dios,
ilumina las tinieblas de mi corazón
y dame fe recta, esperanza cierta y caridad perfecta,
sentido y conocimiento, Señor,
para que cumpla tu santo y veraz mandamiento!. (OrSD)
Nos encontramos ante una de las primeras oraciones de san Francisco, pronunciada en un momento de búsqueda e incertidumbre. Ha dejado atrás su vida anterior, pero aún no sabe con claridad hacia dónde lo conduce Dios. Solo sabe que necesita la iluminación del Espíritu del Señor y ora a Dios que éste ilumine su corazón y su mente.
También nosotros, en distintos momentos de la vida, experimentamos tinieblas en el corazón:
· No siempre sabemos quiénes somos realmente.
· Descubrimos en nosotros límites y fragilidades.
· Dudamos ante las decisiones y el camino a seguir.
San Francisco no se deja condicionar por la oscuridad. Es consciente de su presencia y ora a Dios que: “Ilumina las tinieblas de mi corazón.” La luz que pide no es solo claridad intelectual, sino una luz que transforma, que acompaña, que abre caminos nuevos.
Para que la luz de Dios disipe las tinieblas del corazón San Francisco, en su oración ante el Cristo de san Damián, pide cinco dones esenciales para el camino espiritual:
· Fe recta: para ver la realidad con los ojos de Dios.
· Esperanza cierta: para confiar en que sus promesas no fallan.
· Caridad perfecta: para amar como Él ama.
· Sentido: para experimentar interiormente su presencia.
· Conocimiento: para comprender y discernir su voluntad.
Y todo esto para qué? Sencillo para cumplir el santo y veraz mandamiento del Señor. Esta oración nos invita a detenernos, a buscar un espacio y un lugar para el silencio para orar y pedir al Señor:
“Ilumina las tinieblas de mi corazón…”
y pregúntate:
· ¿Cuáles son hoy mis tinieblas?
· ¿Qué necesito que Dios ilumine en mí?
· ¿Desde dónde estoy viviendo: desde el miedo o desde la confianza?
· ¿Mi fe, mi esperanza y mi amor están creciendo?

